miércoles, 12 de abril de 2017

Pienso que los artistas contemporáneos, convencidos de su destino original, volvieron a las raíces del hombre para extraer de ellas la razón de la vida. Han librado ellos, los auténticos, y siguen librando, una lucha heroica para librarse de viejas y dudosas tutelas, y así poder entregar con persistente esfuerzo su interpretación del universo, su verdad, su manera de ver el mundo. Esta noble actitud no conviene a los fanáticos, a los servidores de dos amos ni al engreído que cubierto de fama y gloria prostituye al arte, tampoco al promotor de turismo, pues cada cual en su mundo quiere hacer del arte artículo de comercio y al artista, ciego ejecutor de obras para su mercado. Es mi aspiración más sentida que el artista encuentre un estado propicio para trabajar sin presiones la obra representativa de su capacidad y de su época.” 

Jaime Andrade Moscoso

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