Número 10: La Capilla Pazzi (1440). La última obra de Filippo Brunelleschi.
Al mismo tiempo bella y sublime es la fachada de la Capilla Pazzi, la
última obra del sabio Brunelleschi. El hermoso pórtico que parece de
papel desplegable (como un origami, un collage, o como uno de esos
libros pop-up) es una obra maestra de la ciencia del espacio. No basta
con mirarlo de frente, hay que hacerlo desde todos los ángulos que
obsequia el claustro de la basílica de la Santa Croce. El plan y la
fachada libre, el Modulor, los pilotes, la ventana longitudinal, el
brise-soleil..., 500 años antes del Corbu!
Fotografía : wikiwand
¿Rompecabezas? ¿collage? ¿origami? ¿cofre sagrado?
La obra última de un sabio anciano.
Pintura de Carl Georg Anton Graeb - Yard With The Pazzi Chapel Of St.Croce In Florence - 1858
Número 9: La Madonna del silienzio (1599). Annibale Carracci (1560-1609)
Nada puede superar, en belleza, a las Madonnas de Rafael, pero esta Madonna de Annibale Caracci se acerca. El equilibrio tan logrado entre el clasisismo de la composición y el naturalismo de la escena: el niño Jesus duerme; la virgen María, bella y delicada lo cuida de las travesuras del primo. Simetría: al lado izquierdo acción, tensión y movimiento; al lado derecho la inmobilidad, la paz y el sueño.


Hablar del hogar primitivo es adentrarse en los orígenes de la arquitectura, en ese momento donde la necesidad básica de refugio dio forma a las primeras construcciones humanas. Más allá de la técnica, estos espacios revelan una relación directa entre el ser humano, la naturaleza y el entorno.
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